Jardín Etnobotánico de Oaxaca El Jardín Etnobotánico de Oaxaca forma parte del Centro Cultural Santo Domingo y ocupa la antigua huerta del convento construido en los siglos XVI y XVII para los frailes dominicos.
Propuesto en 1993, por iniciativa de Francisco Toledo y la asociación civil PRO-OAX (Patronato para la Defensa y Conservación del Patrimonio Cultural y Natural de Oaxaca, A.C.), este recinto alberga el trabajo de Luis Zárate, Jorge DuBon, José Villalobos y Jorge Yázpik.
El “Patio del Huaje” y la fuente “La Sangre de Mitla” son obra de Toledo, mientras que la fuente “Espejo de Cuanana” y las esculturas que modifican el nivel y la dirección del agua a lo largo del canal son creaciones de Zárate.
La intención de estos dos artistas plásticos al supervisar el diseño del Jardín era mostrar en vivo las relaciones entre la vegetación y las culturas originarias del Estado.
Oaxaca no sólo es la entidad donde viven más grupos étnicos y donde se hablan más lenguas indígenas, es también el Estado donde existen más especies vegetales y animales y, como regla, se acordó que las plantas deben pertenecer a alguno de los ecosistemas locales.
En exclusiva para Ambiance, el maestro Zárate nos guió a través de este bello nicho del arte y la naturaleza para relatar un poco de su historia, contenida también en el libro Trasiego de hojas.
Lo que es hoy el Jardín estaba planeado como un estacionamiento para un centro de convenciones. Todo mundo se molesto ante la inminente destrucción de un patrimonio histórico para Oaxaca y, según nos cuenta el pintor, las reacciones provocaron una pelea tremenda con Diódoro Carrasco, el gobernador de la época.
El movimiento resultante tuvo muchísima aceptación a nivel local y nacional, por lo cual las autoridades cambiaron de opinión y aceptaron la propuesta de un proyecto cultural.
En este sentido, Zárate explicó que no sólo se promovió el Jardín, también se planteó ampliar el Museo de las Culturas y otros proyectos para espacios culturales.
Detalló además el compromiso que los participantes estaban consolidando con la sociedad oaxaqueña. “Todo se refiere a la retribución. Es una manera en la que los oaxaqueños trabajamos, se llama Tequio, una forma de trabajo para la comunidad y con este esquema hicimos el Jardín Botánico”, subrayó Zárate.
La conformación de este proyecto fue un proceso largo, en donde Toledo se comprometió con Zárate para estudiar todo lo pudieran sobre paisajismo y, con una cantidad impresionante de libros, nuestro guía nos describe cómo fue adentrándose para lograr con éxito introducir la pintura en la jardinería. En el diseño, el artista describió como retomó el concepto del laberinto y lo adaptó a los patrones de textiles tradicionales, caracterizados por una geometría muy estricta.
“El jardín es, en primer lugar, un recinto botánico, pero consideré que sería muy bueno que hubiera algunas esculturas, una es la del maestro Toledo que está en la entrada, está la de Jorge DuBon, una obra de Villalobos y la mía: un bebedero para pájaros”.
“Uno de los propósitos del parque es dejar de sentir la presencia de la ciudad y olvidarse de su agitación”.
El Jardín es un verdadero oasis en Oaxaca y también expone arte de diversos artistas en formatos como readymades y performances. Sin embargo, Zárate narró con cierto dolor el deterioro del Jardín debido a la falta del financiamiento, a pesar de que este espacio es miembro del Botanic Gardens Conservation International.
Por su belleza y peculiaridad, el Jardín Etnobotánico de Oaxaca fue incluido en el reportaje “La vuelta al mundo en 80 jardines” de la BBC, así como otro en una edición especial sobre arquitectura del paisaje en la revista 2G.



